Cádiz me enamora

Cádiz, mi última escapada. Tenía muchísimas ganas de visitar esta ciudad y desde luego, no me ha decepcionado.
Mi compañero de viaje, Isaac. Llegamos el viernes, después de un viajecillo en coche de unas 5 horas desde Almería. Cansados. Pero aún así, con ganas de no perder ni un minuto. Teníamos sólo un día y medio para conocer la ciudad y creo que hicimos un buen planning. Si vais a Cádiz para poco tiempo, estas son mis recomendaciones.

 

Nuestro primer paseo fue por el Parque Genovés. Un auténtico pulmón verde dentro del centro histórico de la ciudad y pegado al mar. El parque fue fundado a finales del siglo XVIII y está diseñado como si fuese un jardín botánico, con variedad de árboles y plantas de distintas partes del mundo. La verdad que caminar por aquí es un auténtico placer. Uno de los sitios más relajantes de la capital gaditana.

 

 

Al caer el sol nos fuimos directamente a buscar un buen sitio donde recargar fuerzas y llenar el estómago. Uno de los bares típicos de tapas ‘La gorda te da de comer’. Buenas raciones y a buen precio. Y tras la cena, una cervecilla gaditana en ‘El cañón’. No se si habéis probado las ‘Ale’ de Inglaterra, pero a mí el sabor de esta rubia me las recordó. Recomendable probarla si bajáis al sur.

 

El sábado decidimos levantarnos temprano, paseamos por el Mercado y por la plaza de las Flores. Preciosa.
Y después fuimos a visitar la Torre Tavira, una torre vigía que es el punto de mayor altura de la ciudad, a 45 metros sobre el nivel del mar. Desde allí las vistas de Cádiz son espectaculares.
La torre se construyó el siglo XVIII , de estilo barroco y alberga una Cámara Oscura que te permite ver toda la ciudad, así como una sala de exposiciones y el mirador. Abre a las 10 de la mañana y allí que estábamos nosotros. Hay que pagar entrada, pero creo que por los 5 euros que cuesta merece la pena.
Eso sí, después de subir y bajar unas cuantas escaleras…tocaba playa. Fuimos paseando, primero pasamos por el barrio del Pópulo, disfrutando de todo su encanto, vimos la Catedral y acabamos caminando por Campo del Sur, y ahí fue cuando Cádiz. sin más, me enamoró.

 

 

 

Esta ciudad es pequeña, pero tiene de todo. Este paseo según dicen tiene mucha similitud al Malecón de la Habana (algún día lo comprobaré). Desde aquí, las vistas de la catedral son impresionantes. El color de las casitas que adornan el paseo, el mar…¿Se puede ser más bonita?.
En fin, fuimos hasta playa de la Victoria a pegarnos un baño. Y sí, es que la ciudad tiene también playa, y no cualquier playa. Esta es la playa urbana más grande toda Europa, y yo que estuve os digo que no tiene nada que envidiar a cualquier otra playa más alejada. Arena blanca y fina…un paraíso.
Después de comer de tapitas encontramos un sitio de lo más peculiar para tomar un café. En pleno casco histórico, el Café Levante, ofrece además variedad de pasteles caseros a los que yo no me pude resistir. Os recomiendo el pastel de zanahoria. 😉

 

La visita al Museo de Cádiz es algo que también merece un ratito. Ubicado en la bonita Plaza de Mina, es recomendable para aprender algo más sobre la historia de la provincia. Además, tiene cuadros de Zurbarán, Murillo o Rubens y la entrada es gratuita.

 

No faltó por la tarde un paseo por el barrio de La Viña, que me habían recomendado quienes bien conocían ya la ciudad. Zona castiza y auténtica, así como sus barecillos de la calle La Palma y alrededores. Nosotros tomamos una cerveza en el Manteca, y por casualidad acabamos disfrutando de un espectáculo flamenco. ¡Olé ese arte!. Por cierto, probad el queso y el salchichón de esta tasca.
De allí, a ver el atardecer en la playa de La Caleta. Ubicada entre los Castillos de San Sebastián y Santa Catalina, esta playa ha inspirado a muchos músicos y poetas. Aquí se han rodado películas como la del Capitán Alatriste, adaptación de la novela de Pérez Reverte. A pesar del viento que nos hizo, el paseo por la zona fue una delicia.

 

Y para terminar. No os podéis ir del sur sin probar el pescaito frito de la freiduría Las Flores, en la plaza de ese nombre. La recomendación que nos hicieron fue comprar el cucurucho para llevar y comerlo disfrutando de las vistas del mar. Cena única, sabrosa y a buen precio.
      

 

Cómo véis Cádiz en un día y medio…se puede. Pero eso sí, os quedaréis con ganas de más.

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