All you need is…Santa Eulalia (II)

Volví de Ibiza hace 15 días y… ¡ya quiero volver! El trabajo (sí, vuelvo a ser una curranta – pero eso es otra historia-) no me ha dejado ni un minuto en este tiempo para seguir contándoos mi escapada de ensueño por la isla. Así que hoy, aprovechando que de momento no me ha sonado el móvil por ninguna urgencia he decidido trasladarme a las pitiusas de nuevo y llevaros conmigo.

Como os avancé me queda por contaros lo mejor. Último día de mi ‘viaje a la carta’.

Nos levantamos temprano para ir al ayuntamiento de Santa Eulalia. ¡Qué nervios! Tocaba la parte protocolaria. La entrega oficial de mi premio de bloggin’. Quedamos a las 10.30 con Pilar, gerente de la Estación Náutica. ¡Por fin la conocía!

Desde el momento en el que me llamó por teléfono el 1 de mayo para comunicarme que era la ganadora del concurso me pareció encantadora. Y, cuando nos encontramos este día, un ratito antes del acto oficial para poder charlar, comprobé que no me había equivocado. Una profesional excelente y una mejor persona. En todo momento ha estado ahí, pendiente de todo lo que he necesitado antes y durante el viaje, atenta a que no nos faltara detalle y a que nos sintiéramos como en casa. Por supuesto lo consiguió. E incluso después de esta aventura, Pilar sigue atenta a mí. ¡Eres genial ‘hermana mayor’! 😉

Recibí mi diploma acreditativo de ganadora, mi cheque y un ramo de flores precioso rodeada de autoridades políticas y medios de comunicación: el alcalde, Vicente Marí, Antonia Picó y Salvador Losa, regidores de las concejalías de Turismo y Medio Ambiente, Antonio Guasch, presidente de la Estación Náutica y también Pilar, como no.
Tengo que deciros que fue rarísimo ser el centro de atención y sobre todo, el ser la noticia y verme entrevistada por los compis de los medios de allí. Por cierto, que llevo fatal lo de estar al otro lado del micro…¡qué nerviosa me puse! Aquí una muestra de ello.

Después de tomar una caña en muy buena compañía y relajarme, la tarde no pudo ser mejor.

Náutica Santa Eulalia nos tenía preparada una actividad que ni mi ibicenco ni yo olvidaremos nunca. A las 4 de la tarde Lourdes nos recibía en la oficina y nos presentaba al que iba a ser nuestro patrón en el chárter privado del que disponíamos esa tarde, Bruno. También majísimo, por cierto, que todo hay que decirlo.

¡Qué pasada! Nunca me había imaginado ver Ibiza de esta forma. Desde el mar, en nuestro propio barco y con una sorpresa que nos encantó. De verdad, no puedo dejar de decir lo que nos cuidaron.
¿No habéis soñado nunca algo así? Yo sí… como los del anuncio de la primitiva. ¡Ay, si me toca!. jajaja…Pues sin tocarme, me tocó. 😛 Nos sentíamos ricos y famosos. Con la música sonando y nuestra botella de champán, brindando a bordo por más vacaciones como esta.

Paramos en Tagomago una pequeña isla de aguas cristalinas en las que, a pesar de la temperatura fresquita aún, no bañarse era pecado.

Y es que esto, desde luego, no lo hace cualquiera que visita Ibiza. De hecho, fue incluso la primera vez que mi ibicenco iba hasta allí. ¡Disfrutamos como niños! Tres horas después volvíamos a puerto. Reventados, pensando en volver a nuestra suite en el S’Argamassa Palace y descansar un ratito antes de la noche.

Porque el lunes por la noche se inauguraba el Hippy Market de Las Dalias y no podíamos perdérnoslo.

Llegamos justo a la hora de cenar. Sena, nuestro anfitrión en esta ocasión nos recibió con los brazos abiertos y mientras preparaban nuestra mesa en el restaurante nos invitó a picar algo en uno de los espacios que estrenaban para este verano, el Suil Sky Bar. Está justo al entrar, subiendo las escaleritas de la derecha, en lo alto. Desde allí pudimos disfrutar de la música en directo que sonaba esa noche mientras degustábamos delicias asiáticas acompañadas de un cóctel de lo más curioso, un Sakini. No os digo lo que lleva, pero si vais a Las Dalias este verano, no dejéis de probarlo.

Aunque eso no fue todo. Después bajamos al restaurante, y siguiendo las recomendaciones de nuestro súper anfitrión, probamos un poquito de casi todo. Espectacular. De verdad.

Acabamos la noche paseando por el mercadillo y haciendo alguna que otra compra. ¡No pude evitarlo! Lo quería todo.

Las vacaciones llegaban a su fin. ¡Qué rápido pasa el tiempo cuando se disfruta! Esperamos volver muy muy pronto.

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