Bajo el sol de la Toscana (I): Lucca

Inmensos campos de vid. Paisajes que recorren toda la paleta de verdes,  mires donde mires, incluso en pleno mes de julio. Carreteras estrechas que te llevan a lugares recónditos. Girasoles que ponen color al camino. Pueblos con encanto. Ciudades amuralladas. Arte en cada esquina. Olor a capuccino… ¡Qué ganas tenía de viajar a la Toscana!

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Como hemos hecho las últimas veces, elegimos el destino dónde volar era más barato. Esta vez salimos desde Madrid dirección  Pisa con Ryanair.

El alojamiento lo buscamos a través de Airbnb. Una pequeña casita en San Giuliano Terme, muy cerca de Pisa, a unos pocos kilómetros de Lucca y a un paseo de la playa.  La idea era movernos desde aquí, por lo que también alquilamos un coche. Sin duda, la mejor opción si quieres moverte a tu aire y disfrutar del verdadero encanto de la Toscana.

Nuestra primera parada fue Lucca, una ciudad que enamora nada más cruzar sus murallas. 

Había que aparcar el coche. La ciudad tiene veinte mil parkings preparados para turistas, donde la hora te sale de media a 1’50€ y en eso íbamos pensando…pero encontramos hueco en zona azul, justo frente a la Porta de San Pietro, y ahí se quedó. Es mucho más barato (la primera hora si no recuerdo mal fue 1’20€ y a partir de ahí cada hora 60 céntimos) y puedes echar para bastantes horas. Así que nos ahorramos un dinerillo.

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Porta de San Pietro (Lucca)

Lucca mantiene intacto el esplendor medieval de su centro histórico, protegido aún por sus murallas medievales. ¡Impresiona pasear junto a estos muros de 12 metros de altura! y a la vez es todo un placer. Tienen más de 4 kilómetros de largo y están transformadas en un bonito paseo, con césped, que se puede recorrer andando o en bici o donde simplemente puedes sentarte a relajarte y disfrutar de las vistas. Eso es lo que nosotros hicimos.

Y empezamos a pasear… porque si algo tiene esta ciudad son callejuelas para perderse.

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La zona más famosa es la Vía Fillungo. Llena de tiendas y restaurantes, llama la atención que todos los negocios conservan sus carteles y la decoración en estilo antiguo. Caminando por aquí vimos la Torre de las Horas, una de las más altas de la ciudad y a la que se puede subir si se quiere tener una vista general de Lucca.

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Torre de las Horas (Lucca)

Desde la Vía Fillungo accedimos por una de las callecitas de la derecha a la plaza del anfiteatro o del mercado.

Este espacio, donde hoy hay infinidad de restaurantes, heladerías y tiendas de souvenirs, fue antaño un anfiteatro romano. De ahí precisamente su forma ovalada. De hecho, aunque se fue transformando en viviendas, aún se pueden ver algunos restos de los muros originales. Es ideal para sentarse a comer o a tomar una copa de vino mientras, simplemente, ves a la gente pasear.

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plaza del anfiteatro (Lucca)

Otra de las plazas que se descubre ante tus ojos mientras paseas por Lucca es la de la Chiesa de San Michele in Foro. La iglesia, de estilo románico, se construyó en el siglo XI sobre las ruinas de un antiguo Foro romano. Da la sensación de que sea mucho más alta de lo que es al estar en una plaza bastante recogida. Su fachada está coronada por una enorme estatua del arcángel Miguel. Sin duda,  es de las más fascinantes que vimos en nuestro recorrido por la Toscana.

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San Michele in Foro

Aunque si algo hay en la Toscana son iglesias bonitas. El Duomo (o catedral) era otra de nuestras paradas obligadas. Construida en el siglo XI, en estilo gótico.

Nuestro paseo también nos llevó a encontrarnos con la Basílica  de San Frediano, famosa por el mosaico dorado de su fachada.

Una vez pateada la ciudad, queríamos divisarla desde las alturas y para eso subimos a la Torre Guinigi. Un acierto. La entrada cuesta 4€, pero merece la pena.

Es una de las pocas torres de época medieval que aún se encuentran en pie. Mide 44 metros de alto y fue construida en 1390 por una familia de banqueros ricos de Lucca, los Guinigi. Podría ser una torre cualquiera… pero esta tiene en lo más alto un jardín de encinas. Nos encantó disfrutar de estas vistas de Lucca refugiados en las sombras de los árboles.

Un inicio de viaje espectacular y una muestra de lo que íbamos a encontrar en las ciudades y pueblos toscanos. Sin duda merece una jornada entera de viaje para poder pasear, comer, beber y deleitarse con esta ciudad tan particular, que tantas veces pasa desapercibida en las guías de viajes.

Información para viajar a Lucca

 ♦ Imprescindibles:

  • Duomo (catedral). Consultar horarios de visita.
  • Chiesa de San Michele in Foro. Abierta todos los días hasta las 18 horas. La entrada es libre.
  • Plaza del anfiteatro. Ideal para comer, tomar un café o un helado.
  • Torre Guinigi. Merece la pena para disfrutar Lucca desde las alturas. La entrada cuesta 4€.
  • Murallas medievales. Se pueden recorrer andando o en bici, si vais en verano mejor al caer la tarde.

 ♦ Recomendaciones:

 Si queréis ahorrar algo de dinero, aparcad en la zona azul.

Probad los embutidos típicos de la Toscana con un buen vino.

 

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