Bajo el sol de la Toscana (III): San Gimignano

La gente debía quedar boquiabierta al llegar por los caminos a San Gimignano allá por el año 1300. La Manhattan de la Toscana sigue teniendo un skyline impresionante. Catorce torres de piedra que son sólo una muestra de las setenta y dos que llegó a haber en esta ciudad amurallada.

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Maqueta de San Gimignano como debía ser en 1300

Como la mayoría de las ciudades en la Toscana, San Gimignano no permite el acceso a vehículos más allá de sus murallas, pero a su alrededor hay 4 zonas de aparcamiento, por lo que no tendréis ningún problema con el coche. Intentad aparcar en las zonas 2, 3, y 4, que son las más próximas a la ciudad. Si no hubiera sitio (lo cual es bastante habitual) el parking 1 no está muy lejos y además os saldrá más barato. La tarifa es de 2€/h en los parking 2,3 y 4 (20€/día) y de 1,50€/h en el parking 1 (6€/día).

Simplemente pasear por sus calles ya merece la pena. La ciudad, que es Patrimonio de la Humanidad desde 1990, conserva sus aceras empedradas y una alucinante arquitectura medieval. Fue un lugar muy importante en la Edad Media, como centro de comercio y también de paso para los peregrinos que viajaban hacia o desde Roma por la Vía Francigena. Hoy, es una parada obligatoria si viajas a la Toscana.

Recomiendo recorrer la calle principal caminando tranquilamente, disfrutando de los numerosos comercios artesanos y de sus peculiaridades. Si eres un enamorado de los zapatos, que sepas que en San Gimignano hay una pequeña zapatería donde te los hacen a medida. ¡Y sólo en el tiempo que tardas en visitar la ciudad! Una pasada.

Además no te puedes ir sin cargar con una botella de su vino blanco, Vernaccia, producido con las uvas de los viñedos de los alrededores. Tampoco sin tomar un helado. Y es que la Gelattería Dondoli, que hay en la plaza della Cisterna (la plaza principal del pueblo) ha sido dos veces ganadora del premio al mejor helado del mundo. Hay un sinfín de sabores, aunque yo no me pude resistir al chocolate… ¡Soy una clásica! Lo sé.

A San Gigmignano se le pueden dedicar desde unas pocas horas hasta un día completo. Nosotros pasamos allí la tarde. Lo mejor, coger un plano de la Oficina de Turismo (en la piazza del Duomo) y seguir los puntos de mayor interés.

Descansar un rato en esta plaza, frente a la Catedral, donde los autóctonos del lugar salen en verano a tomar el fresco con sus sillas, te carga las pilas.

Si decidís pasar todo el día merece la pena sacar un billete combinado que te permite entrar en el Museo Arqueológico, el Ornitológico, la Galería de Arte Moderno y también visitar la Torre Grossa (desde donde dicen hay unas vistas impresionantes de San Gimignano y alrededores) y la capilla Santa Fina (que tiene en su interior un fresco del siglo XV mostrando las torres de San Gimignano como eran en aquella época). Cuesta unos 8 euros.

Llevad la batería del móvil (o la cámara) bien cargada, pues no pararéis de hacer fotos.

Un comentario

  1. Laura disfruto mucho leyendo todo lo que escribes ya encontrado la forma de poder comentar todo lo que escribes Y ahora voy a ver a ver si puedo poner las publicaciones con mis contactos un beso te quiero mucho

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